Irresistible tentación

Para los argentinos, es sinónimo de Mar del Plata, la ciudad costera más tradicional de la Costa Atlántica local; para los turistas, es uno de los símbolos de Argentina. El alfajor Havanna lleva en su ADN buena parte de la identidad nacional.

Los argentinos mayores de 35 años de edad suelen recordar la emoción del viaje a la Costa Atlántica para poder conseguir ‘un Havanna’. Hubo un tiempo en que todo buen viajero que visitara Mar del Plata debía traer cajas para amigos, conocidos y no tantos. Y no faltaban aquellos que aprovechaban las vacaciones en la playa para aprovisionarse de alfajores para todo el año. Porque el aroma, el sabor y la textura de los Havanna siempre fueron sinónimo de verano; y en el verano, y de vacaciones, todos somos siempre un poquito más felices.

Hoy, para fortuna de locales y de visitantes, es posible darse el gusto de un Havanna en casi cualquier esquina de la ciudad de Buenos Aires, en muchas localidades del interior del país y hasta en unos cuantos países del mundo. Porque Havanna, una empresa distinguida con el distintivo Marca País, creció hasta instalarse en la vida cotidiana de los argentinos y actualmente representa a Argentina fronteras afuera.

En Argentina, los alfajores son la golosina más vendida. Los números aseguran que se venden a diario seis millones de unidades en todo el país, aproximadamente. “El éxito radica en que el consumidor lo percibe como un placer que puede darse en cualquier momento y que, además, lo ayuda a saciar el apetito”, explica Alan Aurich, gerente general de Havanna, quien agrega: “En nuestro caso la premisa es jamás ahorrar en el producto. Los alfajores se siguen haciendo en Mar del Plata y desde allí exportamos a todos los locales, incluso a los de América Latina”. Casi como la fórmula de la famosa gaseosa cola, la receta de los Havanna es un bien muy preciado. Hay quienes aseguran que el secreto del gusto distintivo está en la masa. Lo cierto es que, donde sea que radique, se trata de un sabor que está tan presente en los paladares argentinos que ha dado nombre a helados, tortas y postres.

De Argentina, para el mundo

Nacida en el corazón de Mar del Plata, la empresa tardó no pocos años en decir ‘presente’ fuera de los márgenes de la ciudad costera. Y lo logró al convertirse en una cadena de negocios muy argentinos, donde se combina la venta de los alfajores, galletitas, conitos y otras delicias, y servicio de cafetería. “El punto de inflexión fue cuando comenzamos a comercializar café Illy. Primero se tomaba ‘de parado’, como al paso, pero luego fuimos colocando mesas y sillas. Con ese modelo llegamos a las casi 200 tiendas que tenemos en la actualidad”, detalla Aurich.

Con el crecimiento local de Havanna también llegó la expansión internacional, pero el sabor siguió siendo, es, el mismo de siempre. “Los alfajores y demás productos que exportamos son exactamente iguales a los que producimos, comercializamos y comemos acá, sólo cambiamos el paquete y utilizamos un envasado al vacío, que también se aplica en Argentina a los alfajores que se venden en supermercados. Además, hicimos un proyecto con la Aduana y somos la primera empresa que tiene allí sus propios depósitos; de esta manera podemos controlar todo en origen y contar con un canal verde en los ingresos para que el producto llegue más rápido a los consumidores”.

 

Artículo publicado en CHE. Una revista sobre Argentina. Nro. 4

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